miércoles, 11 de diciembre de 2013
viernes, 6 de diciembre de 2013
Ultimas 3 clases las Invasiones Corporales
BOCETO
La experiencia del movimiento y de
la danza*
Por
Diana Patricia Zuluaga
El presente ensayo hace parte de
una investigación filosófica emprendida desde hace algún tiempo, más exactamente una reflexión sobre la experiencia personal del movimiento y de la danza, reflexión en la que he recorrido caminos y he
tenido pensamientos que deseo compartir con más personas.
El asombro hacia algo tan
evidente en la experiencia humana como el movimiento, me ha permitido reconocer la importancia y los
beneficios que dicha práctica tiene para la vida humana. Este asombro es por fortuna
compartido, he encontrado varias
personas que al igual que yo se han visto motivadas por el deseo de ahondar en preguntas tales
como: ¿qué tipo de vivencia o experiencia específica es moverse?, y aun más ¿qué tipo de experiencia o vivencia
es bailar? Mi objetivo será pues que
el lector se asombre con algo evidente en su experiencia de vida y en esta
medida poco pensado: el movimiento y la danza.
El enfoque general desde el cual
es concebida esta reflexión, hace que el público al cual se dirige sean personas interesadas en el tema, independientemente de si son o no bailarines.
En relación con
el método considero que todo aquel que intenta analizar la experiencia humana
encuentra en la fenomenología una herramienta valiosa, además de una importante bibliografía. Después de hacer un recorrido por
algunas ideas claves del método fenomenológico, lo cual considero pertinente para la
comprensión del texto, retomaré los planteamientos que la fenomenóloga Maxine
Sheets-Johnstone compila en su ensayo “Thinking in Movement”. A partir de esos planteamientos y mi
experiencia, establezco algunas
reflexiones que más que conclusiones dejan abierto el debate en temas que considero fructíferos campos de investigación.
1. La Fenomenología[1]
Aun cuando
varios filósofos han utilizado el término fenomenología en sus
investigaciones, retomo tan sólo
aquella interpretación que Edmund Husserl hizo del mismo. Podemos describir a Husserl como un pensador que intentó hacer de la filosofía una
reflexión radical sobre la experiencia humana.
Este matemático y filósofo judío emprendió la tarea definir un nuevo
método filosófico a partir del cual se diera sentido al que hacer
científico, el cual en su opinión era
irreflexivo y en esta medida incapaz de pensarse a sí mismo, y sustentar su desarrollo. Por lo tanto, su filosofía es una crítica al positivismo y
a la inmersión irreflexiva de la ciencia y sus métodos en todos los aspectos de
la vida humana.
Es así como la reflexión conduce a Husserl a plantear una nueva región
de estudio que las ciencias habían olvidado: la conciencia o en un sentido más amplio la vivencia o
experiencia humana. Pero, para estudiar esta nueva región no era suficiente partir de una actitud
teórica frente a la experiencia, ya que
aun en ésta actitud el ser humano manejaba “la tesis de la actitud
natural”, i.e. que el mundo que está ahí adelante
existe. Al sacarla de juego -ponerla entre paréntesis-, Husserl encontró esta región dadora de
sentido a partir de la cual se constituye el mundo, e igualmente el camino a través del cual
desarrollar una metodología adecuada para acceder a esta región del ser –la conciencia.
En actitud natural no se dirige la
mirada hacia la conciencia, dado que el
mundo, tal y como lo vemos, es una evidencia inmediata, ininterrumpida, e incuestionada, tanto en la actitud precientífica como en
actitud científica. A este mundo que está “ahí delante” se refiere
mi conciencia teorizante, se refieren
todos los actos del pensamiento,
i.e. querer, imaginar, soñar,
recordar, etc., a los cuales no me
dirijo reflexivamente. “La realidad la encuentro como estando ahí
delante y la tomo tal como se me da, también como estando ahí. Ningún
dudar de datos del mundo natural, ningún rechazarlos, altera en nada la
tesis general de la actitud natural. El
mundo está siempre ahí como realidad; a
lo sumo, es aquí o ahí distinto de lo que presumía yo; tal o cual cosa debe ser borrada de él por
decirlo así, a título de apariencia o alucinación, de él que es siempre –en el
sentido de la tesis general- un mundo que está ahí”(Ideas I 69). En este orden de ideas, la meta de la ciencia
es conocer mejor de lo que puede hacerlo
la experiencia ingenua, este mundo que está ahí delante.
Gran parte de los esfuerzos de Husserl
se encaminan al desarrollo de un método a partir del cual acceder a la
conciencia. Partir de la “reducción fenomenológica”, la cual consiste en un cambio de actitud
frente a la experiencia, un sacar de
juego la tesis de la actitud natural
según la cual el mundo existe ahí adelante,
permitió a Husserl realizar descripciones de la conciencia. “Poner
entre paréntesis” la tesis de la actitud natural implica un intento de duda que no consiste en
una negación de la existencia del mundo, sino en un “no hacer juicios sobre
existencias”, implica “poner fuera de juego la validez del mundo”
(Ibíd.). En
este intento abandono las ciencias y filosofías predadas, sus conceptos y juicios no deben incluirse en la
descripción del residuo que quede de esta desconexión, i.e. mi conciencia. Como herramienta de trabajo me queda “la visión directa, no meramente la
visión sensible, empírica, sino la visión en general, como forma de conciencia
en que se da algo originariamente” (Ideas 50).
De acuerdo con lo anterior, al hacer la reducción fenomenológica dejo de vivir el
mundo tal y como estoy acostumbrado a vivirlo,
fijo mi atención en todo aquello
que ocurre en mi conciencia, i.e. sus maneras de operar y el modo de aparecer de
la objetividad. Mi vida sigue
fluyendo, pero yo asumo una actitud
diferente que me permite conocer el fenómeno de la vida, de esa vida de conciencia en la que participo. Mi interés se centra en las esencias de
esta vivencia, es decir en aquellas
cosas o eventos que a pesar de todas las variaciones que en cada instante
suceden en mi vida, permanecen como
constantes.
Las primeras reducciones
fenomenológicas llevaron a Husserl a plantear como esencial a la conciencia la
intencionalidad, i.e. que la
conciencia siempre es conciencia de algo.
Pienso en una montaña,
imagino un cuadro, recuerdo
el bosque; están presentes en estos
enunciados la conciencia constituyente y
aquello constituido –la objetividad. En la reducción dirijo la mirada a la esfera
de la conciencia y estudio lo que encuentro de inmanente en ella, lo que tiene
de suyo propio, pero también estudio el
modo de aparecer de los objetos o correlatos que acompañan todo acto del
pensamiento.
Aun cuando a primera vista,
y tal vez por el lenguaje, pareciera
inasequible este tipo de investigación filosófica para personas sin un amplio
dominio del conocimiento, es en realidad
un método cercano a cada ser humano interesado en examinarse a sí mismo y su experiencia. De hecho, aquellas personas que practican meditación poseen
un entrenamiento mental que facilita el acceso a la conciencia, ya que
controlan su flujo de pensamientos y pueden concentrarse en algunos aspectos de
la experiencia. Un monje Zen se
interesa al igual que un fenomenólogo en captar las esencias o invariantes de
esa experiencia. Es tan sólo un
cambio de actitud lo que esta exige, el
fenomenólogo lanza una nueva
mirada a su experiencia, la enfoca
en la capacidad productiva y creadora de su conciencia. Por ejemplo, yo me encuentro en un recinto escribiendo
este ensayo, mi actitud natural es
escribir este texto y dejar que la experiencia pase sin que yo establezca
alguna reflexión sobre ella. En actitud
fenomenológica no dejo fluir la experiencia irreflexivamente, sino que concentro mi atención en algunos
aspectos de la experiencia que considere mi interés. Por ejemplo, miro que sucede en mi campo visual y los
objetos que lo componen, o dirijo mi atención a aquello que sucede en mi
percepción, imaginación, o sentir. Si
estoy interesada realizar descripciones fenomenológicas sobre la percepción de
objetos, entonces miro que sucede al objeto en mi campo visual cuando cambio mi dirección,
cuando cambia el nivel de luz, cuando giro el objeto en tal dirección etc.
Sin embargo, no me intereso en
describir todas las cosas que suceden en mi conciencia, tan sólo en aquellas invariantes de mi
experiencia. Siguiendo el ejemplo
anterior, puedo contemplar diversos
objetos y encontrar que de todas las posibles observaciones, el objeto siempre es percibido a través de
matices, es decir que siempre aparece en
una perspectiva y no como totalidad.
Husserl realizó
descripciones de la conciencia relacionadas con la percepción de objetos y
otros seres animados, y la conciencia misma. Él encontró la punta de un iceberg, encontró un ser humano involucrado con un
mundo de cosas, animales, vegetales, y otros seres humanos que él tenia la
capacidad de percibir, a las cuales daba
un valor, A partir de y las
cuales generaban un sentir. Las
reflexiones realizadas por Husserl han sido fuente de diversas investigaciones
y corrientes en historia, sociología, antropología, arte, y filosofía;
sin embargo, el ejercicio que
plantean las reducciones y descripciones fenomenológicas no ha tenido el mismo
desarrollo.
En relación con nuestro
tema, i.e. la experiencia del movimiento y la danza se
encuentra un desarrollo importante. La
fenomenología se ha interesado por el cuerpo y el movimiento de manera
especial, dado que en su concepción de
mente no existe paralelismo o dualismo: la mente es mente-encarnada. Además,
el cuerpo tiene un ser en el mundo específico definido por el movimiento.
Estas relaciones llevaron a la filosofa y bailarina Sheets-Jhonstone, principal referencia de este texto, a ser una de las primeras personas en
realizar una tesis doctoral sobre danza y fenomenología[2]. Thinking
in Movement, título del ensayo de Sheets-Jhonstone, plantea a partir de un enfoque fenomenológico un tipo de pensamiento relacionado
con la experiencia cinética del ser humano.
2. La experiencia Thinking in Movement en la
improvisación en danza[3]
Si
consideramos pertinente el estudio del movimiento desde un enfoque fenomenológico, es porque
dicha experiencia implica un estado de
conciencia especial o diferente a aquel que implicado otras experiencias tales
como estar durmiendo, estar pensando en
un texto, o simplemente imaginado un
evento mientras se reposa en una sillón. Sheets-Jhonstone introduce una categoría de
pensamiento o estado de conciencia que nombra muy bien aquello que sucede en el
plano de la conciencia cuando concentramos nuestra experiencia en el
movimiento. A este fenómeno lo llama
Thinking in Movement, y su ensayo es
intento por rescatar el papel que este tipo de pensamiento tiene en el
desarrollo de conceptos imprescindibles para la vida en el mundo de los seres
humanos.
Dado
que para Sheets-Jhonstone Thinking in
Movement es la esencia de la experiencia de la improvisación, es el ejemplo utilizado lo largo de su
ensayo, sin que al tomar esta
experiencia como ejemplo pretenda afirmar que
todas las experiencias Thinking
in Movement son de este tipo. Igualmente, su investigación abarca mucho
más que la mera descripción del fenómeno de la improvisación
en danza, sus planteamientos tienen implicaciones en la manera en que concebimos pensamiento y
racionalidad.
A partir de su
investigación, Sheets-Jhonstone pretende
elucidar la base o esencia de la
experiencia Thinking in Movement[4], incluyendo además de las descripciones
fenomenológicas sobre dicha experiencia,
una reflexión sobre el origen de
este tipo de pensamiento en la vida humana y animal. Es así como, además de la improvisación en danza, Sheets-Jhonstone recurre a la experimentación en psicología
y etología para describir la experiencia del movimiento y su importancia
para la vida humana. Las
principales descripciones hechas por la autora son las siguientes:
La creación de la danza en el momento mismo,
la creación como proceso
Según la autora, aquel que improvisa en danza tiene claras las
reglas que implica esta experiencia: danzar
la danza como ella aparece en cada
momento y espacio particular (484).
Aun cuando pueden ser más las especificaciones o reglas que entren en
juego, el propósito de los bailarines
no es reproducir algo planeado o
coreografiado con anterioridad, sino
experimentar un movimiento espontáneo.
Este rasgo implica que la
creación es un proceso vivido que existe
sólo en el aquí y ahora de la creación.
En la improvisación el proceso de creación no es una idea sobre
una danza a realizar, sino que es la
danza misma, esta se crea en el momento en que se ejecuta o
practica, y en este sentido, la creación es entendida como un proceso en el cual nadie sabe que sucederá
exactamente en cada momento.
Vista de este modo, la
improvisación en danza no requiere un entrenamiento previo, la
repetición de una secuencia de movimiento y su perfeccionamiento carecen
de sentido (Sheets-Jhonstone 485)[5]. Así,
la improvisación es caracterizada por un proceso de creación
particular, constituido momento a
momento por un fluir de movimientos que tienen un mundo de posibilidades
cinéticas.
La esencia de la improvisación en danza[6]
Para descubrir cómo dicho
proceso particular de creación es posible,
Sheets-Jhonstone utiliza el método fenomenológico y su propia
experiencia como bailarina involucrada
en la experiencia de la improvisación.
Analizando las diferentes posibilidades de experimentación, Sheets-Jhonstone encuentra que es esencial
a la improvisación en danza la no separación de pensar y hacer, y con esto, la capacidad que el bailarín involucrado en
dicho proceso tiene para pensar en movimiento o Thinking in Movement. Esta afirmación no implica que el bailarín esté pensando en ideas sobre
el movimiento, o que sus pensamientos
están siendo traducidos en movimiento,
en este caso, pensar es estar
atrapado en un fluir dinámico, pensar es
por naturaleza cinético (Ibíd.). Sin
embargo, el pensamiento entendido como dinámica de movimiento, implica una forma diferente de abordar el
pensamiento que amplia sus posibilidades más allá del lenguaje y los referentes
simbólicos a los cuales es ligado generalmente.
La no-dualidad mente-cuerpo
La experiencia de la
improvisación implica la exploración del
mundo en movimiento. Cada
momento descubro a través del movimiento las posibilidades de movimiento que me
brinda cada instante. Este proceso no
implica que mi percepción del mundo y de las cosas que lo componen ejercite en mí una respuesta motora, el mundo
es envuelto en mi continuo fluir: el mundo dinámico que percibo, incluyendo el mundo cinético de mi propio
movimiento, es inseparable del mundo
cinético en el cual me estoy moviendo.
Sentir y percibir, y moverse, no provienen de dos regiones separadas de la
experiencia, tanto la percepción como mi
movimiento son coodeterminadas mutuamente.
No existe un cuerpo y una mente actuando por separado, mi movimiento no es un proceso mental que existe antes de y
distinguible de un proceso físico, ni mi
movimiento implica la ausencia de pensamiento. Al tomar la postura dualista mente-cuerpo
se está negando la posibilidad de
experimentar un cuerpo atento que tiene la posibilidad de crear la danza en el acto, esto es improvisar (Sheets-Jhonstone 487). Es gracias a esta posibilidad de Thinking
in Movement que un ser humano puede improvisar, i.e. crear el movimiento en el acto, bailar.
Según lo anterior, el mundo que dinámicamente se explora es
inseparable del mundo que dinámicamente se crea. Al experimentar Thinking in
Movement, el pensamiento es inseparable
de su expresión en el movimiento;
ciertos pensamientos o imágenes
no interrumpen la fluidez del movimiento.
No exploro la posibilidad de movimientos y enseguida ejecuto uno
elegido, sino que integro estas facetas en un movimiento
continuo.
Estos planteamientos
implican una ruptura con el pensamiento cartesiano del paralelismo
mente-cuerpo, la mente es mente-encarnada, y en este sentido es errada la idea de un cuerpo transcribiendo lo que la mente
piensa. Así como Wittgenstein afirma
que “cuando yo pienso en lenguaje [...] no existen además de las expresiones
verbales ideas pasando a través de mi mente” (Ciatdo por Sheets-Jhonstone 493); y Merleau-Ponty
afirma en la misma línea que el discurso
no es el signo del pensamiento, si por
esto entendemos que es un fenómeno que
precede al otro... ni podemos conceder... que
este [el discurso] es la envoltura o vestido del pensamiento (Citado por
Sheets-Jhonstone 493); en el caso del
movimiento la misma idea puede ser aplicada.
Esto no significa
que evidentemente en muchos casos pensamos antes de hablar o de movernos
en determinada forma, pero el
pensamiento no puede ser entendido tan sólo de esta forma, existen experiencias cinéticas en las cuales
pensamiento y movimiento van ligadas
(Ibíd.).
Carácter no simbólico de Thinking in Movement
En el contexto de la improvisación, Thinking in Movement no está limitado por movimientos de danza específicos, i.e.
pertenecientes a una técnica. Aun
cuando la improvisación puede retomar movimientos que tengan alguna
significación en el plano cultural,
Sheets-Jhonstone cree que esto no implica que la danza adquiera un carácter
simbólico. Realizar ciertos
movimientos, no implica realizar una danza sobre un tema en particular, sea amor, odio, agresión, placer, etc. Aun cuando para aquel que observa
pueden referir algún tipo de ideas, para aquel que improvisa no implican este
tipo de valores referenciales (Sheets-Jhonstone 491).
Esta idea, según la cual
Thinking in Movement no implica referentes simbólicos es criticada por Curtis
L. Carter en su ensayo Arts and Cognition:
Performance, Criticism, and Aesthetics. Aun cuando Carter retoma el concepto de Thinking in
Movement –erlebnis- para
describir una forma de conocimiento relacionada con los procesos artísticos en
danza, considera que Sheets-Jhonstone falla
al afirmar que la improvisación en danza
es completamente independiente de
los sistemas simbólicos (Carter, Arts 63). Si bien para Carter esta noción evidencia un
tipo de conocimiento que sólo puede ser obtenido en la experiencia
artística, considera errado que
Sheets-Jhonstone limite este tipo de pensamiento a la experiencia de la
improvisación, o que no considere los
referentes simbólicos previos a los movimientos de danza, tales como el Ballet o el sistema Graham de la Danza Moderna. Para Carter,
Thinking in Movement es operativo con respecto a danzas creadas con
significado, y en las cuales se mezclan
experiencias, pensamientos o sentimientos previos (Ibíd.). No
considero que Sheets-Jhonstone este limitando de esta manera el campo de acción
de Thinking in Movement, para ella la
improvisación es una experiencia límite de este fenómeno que se asemeja a la
experiencia primaria de seres animados en la cual puede decirse que domina este
tipo de pensamiento. En la
improvisación sacamos de juego otro tipo de pensamientos que no están
relacionados con la movilidad, y en esta medida es una experiencia que
permite describir más fácilmente el fenómeno Thinking in Movement. Igualmente no creo que Sheets-Jhonstone este
negando que Thinking in Movement puede
combinarse con otro tipo de pensamientos,
y que de hecho esto es lo que
sucede en gran parte de la danza.
Curtis menciona en la parte final de su ensayo que “Erlebnis, tal como ocurre en el arte, no ocurre sin embargo independientemente
de erkenntnis, porque el permormer y el espectador están
generalmente informados por un conocimiento previo acerca de la danza” (66). Por tal razón, considero que para ambas autoras puede persistir una combinación de diferentes
tipos de pensamiento en la danza, sin
embargo en Sheets-Jhonstone es claro que Thinking in Movement se encuentra
presente en la improvisación de una forma más pura que en otros tipos creación
de la danza, en los cuales el lenguaje y
los referentes simbólicos tienen gran importancia[7]. Igualmente, considero que a partir de
Sheets-Jhonstone se comprende la
improvisación como un tipo de creación que puede estar presente en diferentes
tipos de danza[8].
Sheets-Jhonstone recurre
a la improvisación para explicar la
primacía del movimiento en la vida humana,
y con ello el papel de Thinking in Movement en la experiencia, porque esta experiencia revela dicho fenómeno
con mayor claridad, más no porque en
otras experiencias dancísticas esté ausente.
Además, considero que un bailarín
puede concentrar totalmente su mente en el movimiento independientemente de si
éste corresponde a una secuencia memorizada o a una secuencia improvisada.
Thinking in Movement, otra forma de pensar
Continuando con la
descripción de esta experiencia,
Sheets-Jhonstone afirma que Thinking in Movement está ligado a situaciones cambiantes en las cuales el
cuerpo es capaz de atrapar todo aquello que le acontece. En la improvisación, las posibilidades de movimiento emergen en un
complejo de relaciones, cualidades, y patrones, que en ningún momento tematizo. En el
núcleo de este fluir, persiste una inteligencia de movimiento, un logos cinético del cuerpo, y por esto puedo decir que en este momento, en el cual me entrego al movimiento, estoy pensando en movimiento o Thinking in
Movement. El movimiento que momento a momento creo en la improvisación, no es una cosa que yo hago, una acción que tomo o emprendo, un comportamiento en el cual me
conduzco. Es un momento pasajero, un presente continuo
de un proceso dinámico que no se puede dividir en principios y finales.
A lo largo de estas descripciones, Sheets-Jhonstone ha querido mostrar que
existen otras formas de pensamiento diferentes a pensar en palabras. Cuando me encuentro improvisando, estoy viviendo la vida de una manera
particular, estoy explorando el mundo
directamente, experimentándolo momento a
momento a través del movimiento. No
existe una mediación entre el mundo y
yo, no existe una representación del
mundo sino una experimentación directa de todo aquello que lo conforma. En esta experiencia límite del movimiento
se reafirma la condición no simbólica del movimiento, el mundo se crea sin intermediarios en la
experiencia misma del movimiento. En
esta experiencia el mundo no es el mundo ordinario representado en el
lenguaje, o un mundo de pasados y
presentes, principios y finales. Esta es una experiencia no lingüística que
replantea la noción dominante de pensamiento,
y que tiene implicaciones para la
epistemología, la estética y la evolución.
El pensamiento ha sido
tradicionalmente ligado al lenguaje, i.e. tiene lugar por medio del
lenguaje, y sólo en este sentido se
habla de un pensamiento racional.
Partiendo de estos supuestos la idea de Thinking in Movement no tiene
lugar. La descripción de la experiencia
de improvisación en danza afirma la posibilidad
considerar el movimiento no como un vehículo para el pensamiento, ni como un sistema simbólico a través del
cual se pretende referir algo más. A
través de esta reflexión se muestra que
el movimiento no es ni un medio a través del cual los pensamientos del bailarín
emergen, ni un instrumento para mediar
pensamientos: el movimiento constituye los pensamientos mismos. Negar estas posibilidades de
pensamiento es negar dimensiones de la
experiencia humana, dimensiones en las
cuales el pensamiento no-simbólico puede
ser designado como racional.
3. Thinking in Movement en la vida humana
Después de haber descrito la experiencia de Thinking in Movement en la improvisación, Sheets-Jhonstone hace una descripción de la misma en la primera infancia y en la vida humana en general. La incluyo porque considero que aun cuando la descripción de la improvisación es pertinente para la danza, estas últimas descripciones permiten vislumbrar la importancia que la danza tiene para la vida humana, importancia que en generalmente no es reconocida ni dimensionada adecuadamente, incluso por los propios bailarines.
Thinking in Movement, otra forma de ver el cuerpo
Esta concepción amplia del pensamiento implica igualmente una concepción
diferente del cuerpo. El movimiento es generalmente visto como un
medio a través del cual el cuerpo se relaciona con el mundo. De acuerdo con las descripciones
anteriores, sería correcto afirmar que
el movimiento es la forma de ser en el mundo de un cuerpo, y por lo tanto, movimiento y cuerpo son una pareja
indisoluble en la vida animada. De
esta forma, Thinking in Movement es la
forma primaria del pensamiento de un ser cuerpo, y por lo tanto el
cuerpo y el movimiento son dadores de
sentido en la medida en que el mundo se
constituye a partir de ellos.
Thinking
in Movement, nuestra primera experiencia
del mundo
A través de diversos
ejemplos de la experimentación en sicología con niños, Sheets-Jhonstone muestra como el movimiento
es constitutivo tanto en un sentido epistemológico como metafísico, dado que el primer tipo de pensamiento que el
niño tiene es de tipo Thinking in Movement.
Aun cuando algunos experimentos señalan
la importancia de las teorías de objetos, el movimiento, y la localización para la estructura
semántica durante el primer año de vida[9], la experiencia de cada ser humano antes del
lenguaje revela para Sheets-Jhonstone no
sólo la importancia de la experiencia
Thinking in Movement en la conformación
del mundo y de sus dimensiones espacio temporales, sino también el estatus independiente de la
experiencia Thinking in Movement con
respecto al lenguaje. Así, esta experiencia esencialmente cinética debe
poseer un estatus independiente, i.e. no
debe ser vista como experiencia proto-linguística o pre-lingüística.
Los experimentos de sicología infantil revelan para
Sheets-Jhonstone, no que el movimiento
sea fundamental en el desarrollo de una estructura
semántica, sino que “el movimiento es el
fundamento de nuestra construcción epistemológica del mundo (Sheets-Jhonstone 498). Es a través de este
tipo de pensamiento que los niños
adquieren conocimiento sobre
objetos, movimiento, espacio, causalidad e incluso tiempo
(499). El movimiento –del niño o de
los objetos- le permite al niño
descubrir que sucede si se mueve de determinada forma, o si manipula un objeto de determinada
forma, descubriendo a su vez diferencias
entre lo que después denominará estado líquido,
sólido o gaseoso. Igualmente,
en dicha etapa empieza a comprender ciertas relaciones causales, no en vano el niño tiene en sus primeros años
una actitud completamente explorativa,
puesto que esto le permite descubrir la dimensión física del mundo y
aquellas variaciones e invariaciones que implica (ibid.). Dado que este tipo de conocimiento no
depende del lenguaje, no es adecuado
llamarlo conocimiento pre-lingüístico,
sino un tipo de conocimiento
primario sobre el mundo circundante,
conocimiento a partir del cual se generan nociones indispensables para
la vida y la experiencia implicada en el ser cuerpo-movimiento.
Thinking in Movement, una experiencia inaprensible por el lenguaje
Otro rasgo analizado por Sheets-Jhonstone es que aun cuando los primeros
desarrollos del lenguaje están relacionados con el movimiento, la experiencia de Thinking in Movement no es abarcada por el desarrollo posterior
del lenguaje. El psicólogo Jerome
Bruner´s, citado por
Sheets-Jhonstone, enfatiza que el
primer interés en el desarrollo del lenguaje es la descripción de la acción
humana, y por lo tanto, que la
estructura narrativa concierne en un comienzo al movimiento, particularmente a algo que el psicólogo
denomina “agentividad” ( Sheets-Jhonstone 500)[10]. A través de un experimento en el cual se pone
en movimiento una animación conformada por
once puntos luminosos que representan diferentes partes del cuerpo, se demostró que niños de tres meses de edad
ya reconocen que estos puntos representan un cuerpo en movimiento, y por lo tanto, que manejan un esquema de cuerpo (501).
Retomando a Stern y al propio Husserl,
Sheets-Jhonstone
quiere mostrar que aun cuando el lenguaje guarde una
estrecha relación con el movimiento en su primer desarrollo, falla en captar la vida instintiva o
existencial del ser humano. Así, “las palabras no son herramientas más
afiladas, instrumentos más precisos a través de los cuales pensamos acerca de
lo dinámico, a través de las cuales afinamos nuestro sentido del espacio, el tiempo, la energía, la
causalidad, o la agentividad” (Sheets-Jhonstone 502). Cuando pensamos en
palabras acerca de estas nociones hemos desplazado el pensamiento Thinking in Movement que permitió su
desarrollo inicial, y desafortunadamente
este desplazamiento ha implicado su
posterior desconocimiento. Dado este rechazo o negación, se ha afirmado que el lenguaje es lo
realmente característico del ser humano desconociendo la
propia experiencia, y la manera
en la cual se estructura el mundo en la primera experiencia de vida a partir
del movimiento. Toda la experiencia
no verbal que los seres humanos poseen
no es transformable en lenguaje,
i.e. no son experiencias pre-lingüísticas. Aun cuando en el desarrollo del lenguaje
pretendan ser codificadas, muchas de
ellas no pueden ser objeto de esta transformación. Citando a Stern, Sheets-Jhonstone menciona que esta
imposibilidad se debe a que la palabra que describe el comportamiento no tiene
la misma fuerza que el comportamiento mismo (503). En una postura radical, afirma Sheets-Jhonstone que en la infancia
el lenguaje no es la experiencia ni crea la experiencia ya que los niños se experimentan a ellos
mismos en su mundo circundante (505).
Esta experiencia primaria nos
permite afirmar que nuestros conceptos básicos están fundados en conceptos corporales y no son dependientes del lenguaje, por lo tanto, la infancia no debe ser vista como una etapa
proto-lingüística (ibid.).
Hasta aquí, mi ejercicio ha sido
principalmente el de lectora, las
afirmaciones corresponden con los planteamientos de Sheets-Jhonstone, y por lo tanto quisiera plantear algunos interrogantes a las descripciones realizadas, para de esta forma aportar igualmente mi
experiencia de la danza en el desarrollo
de estas reflexiones.
6. Implicaciones para la danza
Después de leer y analizar la propuesta de Sheets-Jhonstone, se evidencia el peso que la autora quiere dar
al tipo de pensamiento descrito, sin
embargo, cabe preguntar entre otras cosas: ¿qué
importancia, además de la constitución
del mundo en la primera infancia, tiene
la experiencia Thinking in Movement para los seres humanos?, ¿qué implicaciones
tiene la danza y la improvisación en la
experiencia humana siendo una experiencia del tipo Thinking in Movement?, ¿qué otras experiencias de tipo Thinking
in Movement tienen los seres humanos en su vida adulta?, ¿cuál es la peculiaridad de la danza con
respecto a otras experiencias de este tipo?
Aun cuando Sheets-Jhonstone no plantea
estas preguntas, considero que a partir
de sus planteamientos se pueden desglosar algunas respuestas.
Como vimos, aun cuando Thinking in Movement es una forma de pensamiento fundamental en la
constitución del mundo en nuestra primera experiencia de vida (la primera
infancia), en la edad adulta, este tipo de pensamiento es desplazado por
el lenguaje. Igualmente,
en la evolución del ser humano Thinking
in Movement ha perdido importancia, y
aun cuando su papel sigue siendo fundamental en la infancia, en la edad adulta es prácticamente subestimado. Si bien para el ser humano debió ser
fundamental para la supervivencia poseer un alto grado de inteligencia cinética, dichas habilidades, indispensables para los animales en la procuración de alimento y en la búsqueda de seguridad, no son indispensables para el ser humano
actual. Conocemos diariamente a
personas cuya actividad física es nula,
y en muchos casos la experiencia del movimiento es una experiencia de
gimnasio, un añadido a la vida
cotidiana, absorbida en mayor medida por
experiencias sedentarias en las cuales Thinking in Movement no juega un papel
predominante en el pensamiento.
Si en nuestro tiempo la experiencia
del movimiento no es indispensable para la supervivencia, ¿qué papel puede desempeñar la experiencia
del movimiento, y específicamente la danza, en la edad adulta?
Vivamos nuestro ser cuerpo
Si nuestro ser cuerpo implica un ser en el mundo en movimiento, i.e. implica
una forma de ser en el mundo diferente de la quietud; la movilidad debe desempeñar un papel
relevante para nuestro ser. Mientras ser planta implica no desplazarse,
ser cuerpo-humano implica desplazamiento. Es así como en el modo de ser
sedentario se subutilizan y niegan todas las posibilidades de ser que nos brinda
el ser corpóreos. No pretendo
insinuar que debamos retomar nuestra faceta animal e ir a la jungla para
experimentar nuestra naturaleza cinética,
pero sí que debemos replantear nuestra experiencia cotidiana y el papel que el cuerpo y el
movimiento tienen en la misma.
Dado que la niñez es una etapa de
la vida (eminentemente cinética) en la cual no permanecemos
indefinidamente, la danza sería una experiencia acorde a nuestro ser y
practicable a lo largo de nuestra vida.
Una vez que el lenguaje ha asumido mayoritariamente el papel que el
movimiento tenía en nuestros primeros años (constituir el mundo), la danza puede asumir un papel relevante en la vida humana. Al igual que el niño se resiste a que su
mundo de movimiento sea absorbido por el lenguaje (Sheets-Jhonstone 503), el bailarín y todos los
espacios de danza y movimiento generados
en la experiencia humana son una resistencia a que el mundo sea tan sólo
experimentado indirectamente a través del lenguaje. La danza es la posibilidad abierta que posee
cada ser humano para explorar,
experimentar, y conocer el mundo
directamente y sin intermediarios.
La danza y el movimiento como medios
de regulación
biológica y sicológica
No obstante la importancia que
pueden tener la danza y el movimiento en la vida humana, dado el tipo de experiencia que brinda al
ser corpóreo, es pertinente analizar cual
es la peculiaridad de este tipo de experiencia. Sin decir la última palabra en este
tema, considero al igual que
Sheets-Jhonstone, que la danza persigue fines estéticos y no fines
prácticos, como sí ocurre en algunas prácticas deportivas en las
cuales podríamos pensar que Thinking in Movement de alguna forma está presente. Un atleta busca obtener una velocidad, o un
montañista plantea como meta de su actividad una cumbre. En el
caso de la danza el fin práctico no siempre está presente, y yo afirmaría más allá de Sheets-Jhonstone, que por ejemplo, en caso de la improvisación, la danza es una experiencia cuya práctica
reporta a quien la hace un beneficio inmediato.
La danza puede ser una práctica dotada de bienes internos[11],
i.e. que se obtienen en la práctica misma.
Aun cuando existan otros fines
adicionales -que pueden ser
estéticos-, estos pueden salir de juego
en el momento en que bailo.
Además del aspecto anteriormente señalado, i.e. los bienes internos que posee la
práctica de la danza, existe otro rasgo
peculiar a la misma. Hemos visto la
importancia de la creatividad en el proceso de creación implicado en la
improvisación. Además de ser una
experiencia de tipo Thinking in Movement,
el pensamiento involucrado es esencialmente creativo. El
cuerpo no está limitado por ciertas rutas de movimiento, y en esta medida disfruta de un amplio rango
de libertad cinética y potencial
creativo. Se genera de este modo una
relación peculiar entre movimiento, cuerpo,
y mente. Ahondar en estas relaciones
hace parte de una investigación profunda que excede el
objetivo de este ensayo, por lo tanto, lo dejo más como un planteamiento abierto y
por construir.
Las peculiaridades descritas dan
origen a otros interrogantes que considero importantes campos de estudio. ¿Cuáles son las implicaciones que tiene
dicha práctica para la vida humana?¿cuál es la implicación de la libertad cinética
experimentada? A partir de un enfoque biológico, puede afirmarse que si el cuerpo implica un
ser en el mundo en movimiento es razonable pensar que la danza reporta beneficios para el ser humano en
relación con su biología. El movimiento debe relacionarse con el equilibrio biológico del cuerpo, nuestras células y muchos de nuestros
órganos y funciones deben estimularse a partir del movimiento. Ahora, aquello que la libertad de movimiento y la
capacidad creativa aflorada implican para nuestro ser, es algo a lo cual puedo dar respuesta tan
sólo desde mi experiencia. La danza ha aportado múltiples beneficios a mi cuerpo y a mis
emociones, he podido experimentar la
danza como liberación de tensiones
en niveles físicos y emocionales.
Todos estos planteamientos e inquietudes
encuentran grandes similitudes con diversas tradiciones orientales en las cuales el conocimiento sobre el
cuerpo y la mente ha conllevado a que en las prácticas cotidianas se involucren
actividades relacionadas con el cuerpo-mente y el movimiento. Tradiciones orientales, tales como el Yoga, las diferentes artes marciales y el Tai chi, han
reconocido los beneficios que la práctica del
movimiento y de la danza reportan a la vida humana. En occidente, considero que un enfoque
fenomenológico puede conllevar las mismas deducciones, dadas las relaciones que a partir de este
enfoque se establecen entre cuerpo, mente y emociones.
La peculiaridad
de la improvisación
He puesto un especial énfasis en la improvisación, no sólo por ser el ejemplo retomado por
Sheets-Jhonstone, sino también por las
peculiaridades que dicha práctica posee,
peculiaridades de las cuales ya he mencionado algunas. En un plano mental, considero que la improvisación se acerca a la
experiencia de la meditación en movimiento;
el flujo de pensamientos disminuye y nuestra atención mental se
concentra en el movimiento y su creación.
Por otro lado, considero que la experiencia Thinking in
Movement a la cual accedemos a través de la
improvisación, define una experiencia límite de la danza. Barbara Horton busca a través de la fenomenología
encontrar aquello que es esencial a la danza,
preguntando a los bailarines qué caracteriza los momentos de su vida en
los cuales realmente sienten que han bailado,
y encuentra que la realización del propósito o la intención de movimiento
es esencial (Horton, 1989). Según
ella, el propósito de la danza es
eminentemente estético[12]
y es en esta medida que es un valor perseguido por sí mismo independientemente de cual sea el estilo o el
tipo de manifestación expresada.
Así, en el momento de
bailar, vivo para el disfrute de la
experiencia particular del movimiento,
en este momento el cuerpo es vivido,
uno es su cuerpo, y si los
propósitos son acordes al movimiento puedo vivenciar todos mis poderes de
movilidad (Horton, 105). Yo afirmaría que
en estos momentos, además de las
características mencionadas por Horton, la presencia de Thinking in Movement es fundamental, y que cuando
alguien menciona haber bailado, ha
experimentado en cierta forma la improvisación. Independientemente de si su movimiento
corresponde a una secuencia aprendida o no,
este hecho sale de juego, su
experiencia se concentra en la movilidad y no son tenidos en cuenta todos los tipos de
experiencia que no están relacionados directamente con ella.
Por otro lado, en la improvisación
se establecen relaciones particulares con
aquellos con quienes se comparte el espacio y el movimiento. No en vano el movimiento de improvisación
surgido en los sesenta guarda grandes relaciones con el proceso político de la
época. Los jóvenes buscaban libertad,
igualitarismo, espontaneidad, y creatividad; y la improvisación surgió como respuesta a
todas estas inquietudes[13]. En la improvisación, el proceso de creación implica una indeterminación dada por el juego
que establezco con los otros cuerpos.
La creación no depende de nadie en particular, es un proceso que se edifica con la
espontaneidad de todos, y por lo tanto,
mi atención, aun cuando está centrada en mi cuerpo y
movimiento, implica la inclusión del
otro en mis posibilidades de movimiento.
Implicaciones políticas de esta visión
Dado que a lo largo del texto he querido evidenciar la importancia que
la danza y el movimiento tienen para la vida humana, quiero cerrar el texto con algunas de las
implicaciones que en materia política pueden tener los planteamientos aquí
expresados.
Si hemos de aceptar que la danza reporta beneficios directos a quien la
practica, es pertinente que se siga manteniendo como una
tradición[14] y no
sólo como una práctica reducida a un grupo minoritario que decide
especializarse. En esta medida, es conveniente que las políticas culturales
del área apunten al fomento de la danza no sólo como práctica
profesional, sino como práctica
vital. La danza debe vivirse en primera
persona, y no tan sólo observarse como
muchas veces suele suceder. Vivir y
observar la danza son experiencias distintas,
y aun cuando ambas pueden reportar
beneficios al ser humano, la experiencia en primera persona implica beneficios
directos, y en mi opinión superiores. La danza es un bien de la humanidad, un bien no restringido a nadie, y por lo tanto, abierto a brindar todos sus beneficios a quien
lo desee. El ser humano que no baila se niega la posibilidad de una experiencia sumamente
enriquecedora y grata.
Bibliografía
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En: The Primacy of Movement: Advances in consciousness research. Editorial Board. 1999. Capítulo 6. 102
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Constitución. Editorial Universidad Nacional Autónoma de México. Traducción: Antonio Zirión. 1997
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278 – 299.
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Disco. En: TRD
(1988-), Vol. 32, No. 4 (Winter, 1988), 102 – 119.
Sheets-Jhonstone. Thinking in
Movement. En: The Primacy of Movement: Advances in consciousness research. Editorial Board. 1999.
Capítulo 12. 483 – 517.
Stein, Sue Bonnie. Butoh: “Twenty
Years Ago We Were Crazy, Dirty, and Mad”.
En: The Drama Review: TDR, Vol. 30, No. 2 (Summer, 1986), 107 – 126.
*
Todas las traducciones son realizadas por la autora.
[1] La mayor parte de las
descripciones aquí expuestas corresponden con la exposición que Husserl hace
del programa de la fenomenología en el libro Ideas I.
[2]
Publicó en 1966 su Tesis Doctoral The Phenomenology of Dance. Sarah B. Fowler, en una reseña
sobre el desarrollo de la filosofía en
la danza, resalta el trabajo de
Sheets-Jhonstone como uno de los primeros tratamientos filosóficos de la danza
disponibles en el mundo académico.
[3]
La danza es vista aquí en un
sentido muy amplio y no sólo como una mera actividad profesional. Igualmente, el ensayo no se enfoca en una
técnica específica, y la improvisación
se concibe más como un estilo de creación.
[4] No
traduciré el término Thinking in Movement para conservar su significado
original. El término debe ser entendido
como pensar en el momento en que uno se esta moviendo y además pensar en el
movimiento que se está realizando en el instante.
[5] Aun
cuando Sheets-Jhonstone no lo menciona,
la improvisación si requiere de muchas habilidades que deben ejercitarse y practicarse si los
participantes desean tener un cierto nivel de inteligencia cinética. La imitación,
egopercepción, comunicación, y atención, son tan sólo algunas de las
destrezas que pueden facilitar un
movimiento fluido en un ejercicio de improvisación.
[6] A
partir de estas descripciones,
Sheets-Jhonstone no pretende desarrollar una teoría sobre la danza, ni establecer un concepto sobre la
improvisación en danza. El enfoque
fenomenológico no implica teorización sino tan sólo descripción y captura
de esencias de la experiencia a partir
de la experiencia misma, en este
caso, la experiencia de Thinking in
Movement -improvisación en danza- de primera mano.
[7] La
danza Butoh puede ser un ejemplo límite de Thinking in Movement, dicha
forma de improvisación parte de un fuerte trabajo de la conciencia y la
experiencia, a partir del cual se
pretenden eliminar todos los conceptos y referentes simbólicos predados. Es así como el bailarín realiza
movimientos sin pretender retomar todo su acervo cultural de movimiento. Igualmente hay un intento por disminuir el
flujo de pensamientos no relacionados directamente con la experiencia del
movimiento. Por esto la danza Butoh implica rasgos de conciencia
diferentes a los que puede implicar la experiencia del Ballet en un proceso de
creación diferente de la improvisación,
aun cuando en ambos existe la experiencia Thinking in Movement.
[8] Curtis
muestra en un ensayo titulado “Improvisation in Dance”, como diferentes manifestaciones culturales y
estilos de la danza de diferentes épocas,
entre los cuales menciona la danza Griega que evoca Dionisio, la danza tala de la India, el Noh drama
japonés, el flamenco, el ballet,
la danza moderna, y la danza posmoderna, han utilizado la improvisación como estilo
de creación.
[9]
Véanse los ejemplos de Bloom retomados por Sheets, en los
cuales muestra como el movimiento es fundamental en la conformación de las
primeras palabras.
[10] Esta
noción es definida por las relaciones agente y acción, acción y objeto, agente
y objeto, acción y localización, y
propietario y posesión.
[11]
Retomo los términos práctica y bienes
internos compilados en el libro Tras la
virtud de Alasdir MacIntyre.
[12] El término estético, esta relacionado para Horton con el
reino de sentimientos y sensibilidad que
a través de esta experiencia son expresados.
[13]
Véase el ensayo de Cynthia J. Novack, “Looking at Movement as Culture:
Contact Improvisation to Disco”. Allí la autora muestra la faceta
política del contact improvisation.
[14]
Aquí la palabra tradición no está
relacionada con la práctica de alguna danza tradicional en particular, aun cuando esta tenga un valor fundamental en
la medida en que ha conformado las tradiciones culturales de diferentes
grupos. La tradición es entendida como
una práctica común a las personas que
conforman una cultura, la cual hace
parte de su vida cotidiana. La
tradición que se considera pertinente
fomentar es la de la danza en general,
incluyendo todas las expresiones posibles de este género.
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