sábado, 19 de octubre de 2013

Fotos semana 5 La Memoria Emotiva y la Fotografía





















 

 Salamanca, 14 de febrero de 2013 





Esta reflexión pretende desde la asignatura Estética de la Fotografía y las discusiones llevadas a cabo en clase proponer un panorama de disertaciones que apuntan a definir la estrecha relación entre el cuerpo, su insinuación y la fotografía. Comparto con ustedes esta reflexión que elaboré en mis estudios en Salamanca, España sobre la fotografía y el cuerpo
Primera estación
El tiempo: una variable determinante
Hace unos días  tuve la oportunidad de volver a    ver 10 años después “Los Sueños” de Akira Kurosawa, y en  uno de sus fragmentos o sueño, trataba  sobre un pintor que admiraba al gran Vincent van Gogh, pudiendo el novel pintor visitando el museo pasar a través de las pinturas del artista holandes. Así estas  cobran vida y en ellas intenta encontrarse con su creador. En su encuentro Van Gogh esta desesperado porque queda poco tiempo, simultáneamente aparecía una locomotora en marcha como signo de velocidad. Fuerte  metáfora sobre la modernidad y a su vez sobre el tiempo que no desvinculo al advenimiento avasallante de la fotografía. Yo no sé si Kurosawa lo hizo con esa intención, igual no es relevante porque eso responde al significado inaccesible del autor. El tiempo y la velocidad en plasmar la realidad: una conjetura sobre la interpretación de un momento en detención.
Si algo  fundamenta la fotografía es el tiempo. Ella misma es una suspensión, el detenimiento de un acontecimiento y pareciera dar gran importancia a la acción acontecida, pero es que desde el mismo momento que ha sido detenida, ya ese trozo de pasado ha quedado inmortalizado como una imagen que es metáfora de pasado ubicándonos en quién la contempla en la reflexión del tiempo inexorable en el siempre presente. Con esto se puede sentenciar que la fotografía es una acción en el tiempo.
Si bien la pintura también responde a un tiempo, éste es tácito porque pertenece al autor. La pintura tiene el tiempo del imaginario a diferencia de la fotografía que  es lineal y es pertenencia ineludible del momento. La fotografía en esa linealidad nos convoca a un antes y un después inevitable como señalara Pierce. Si bien esa detención nos ubica en un tiempo definido, ese tiempo tiene naturaleza histórica y podemos inferir su antes a través de múltiples evidencias y también su después como una extraña forma de sortilegio documentado.
Quizá el origen de todo sea el cuerpo, pero no como organismo natural, sino como artificio, como arquitectura, como construcción social y política. Eso que siempre imaginamos como biológico -la división entre hombre y mujer, masculino y femenino- y que es una construcción social. Me interesa la dimensión técnica de eso que parece natural.
              Beatríz Preciados

 

 

Tercera estación

El Punctum de la fotografía erótica



Como he comentado sobre el tiempo en el antes y el después de la fotografía que Pierce denominaba técnicamente como el índice de la fotografía, Barthes por su parte lo va a llamar Punctum aludiendo a un campo ciego que esta fuera de la fotografía, a esa forma de develar lo oculto.


“La presencia de este campo ciego es, me parece, lo que distingue la fotografía erótica de la pornográfica. La fotografía representa ordinariamente el sexo, hace de él un objeto inmóvil (un fetiche) […..] no hay punctum en la imagen pornográfica, a lo sumo me divierte (y aún, el tedio aparece pronto) la foto erótica por el contrario (ésta es su condición propia) no hace del sexo su
objeto central, puede perfectamente no mostrarlo, arrastra al espectador fuera de su marco y es así como animo a la foto y como ella me anima a mí. El punctum es entonces  una especie de sutil mas-allá-del-tiempo, como si la imagen lanzase el deseo más allá de lo que ella misma muestra”[1]
El punctum no es entonces una pose o una situación definida sino todo actuando en sinergia, la totalidad de la imagen detenida haciendo de ese develar del cuerpo un descubrimiento de su insinuación, un punctum erótico porque nos coloca como vouyeristas frente a la imagen. Pero su valor como tal recae en el tiempo, en eso que Pierce describe técnicamente como el índice de la fotografía, el antes y el después, una variable que encarnada en el cuerpo que deja entreverse connota erotismo. Dándonos la posibilidad de una pulsión erótica propia del arte

 

 LA MEMORIA EMOTIVA: LA FOTOGRAFÍA 

Tomado de la web

 Stanislavski se apoya en l
Stanislavski se apoya en las teorías del francés Ribot de principios del siglo XX. Este había planteado que a veces reaparecían los recuerdos, con sentimientos incluidos, y a eso lo había llamado memoria afectiva. El  ruso, preocupado por encontrar una vía para la aparición de estados emocionales, planteaba al actor trabajar sobre recuerdos personales, y luego mecanizarlo, para que por  de estímulos, el actor pudiese conectarse con las imágenes del pasado y apareciese así el estado emocional en el escenario.
Así como existe una  sensorial, sensaciones captadas por los cinco sentidos (aromas, , texturas, colores, etc.), también existe una memoria de las emociones, de hecho, muchas veces la memoria sensorial evoca a la memoria afectiva.
El actor entonces debe buscar en su pasado personal una situación análoga a la que vive el personaje en la ficción, revivir esa situación y, una vez encontrado el sentimiento, traer la emoción a la escena.
Stanislavski parte de la premisa de que el actor nunca debe dejar de ser el mismo en escena "Nunca se pierdan a si mismos en escena. Actúen siempre dentro de su personalidad propia, como artistas. No pueden nunca escaparse sí mismos. El momento en que se pierden, marca el dejar de vivir verdaderamente su  para caer en al actuación falsa y exagerada" El actor debe ponerse en el lugar de la persona que interpreta y actuar del modo que esa persona lo haría.


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