De mi Tesis de Maestría en Estudios Avanzados en Filosofía del Arte en la Universidad de Salamanca les dejo este fragmento del capítulo 1 que argumenta los comentarios de la clase de hoy sobre Rudolf Von Laban.
Plano sagital que lo divide en derecha (SD) e izquierda (SI).
Plano frontal que lo divide en adelante (FA) y detrás (FD).
Plano transversal que lo divide en arriba (TA) y debajo (TD).
(SD) (SI) + (FA) (FD) + (TA) (TD).
Laban Inició una lógica de la acción en plena conexión con los sentidos y la
direccionalidad del cuerpo con la intensión de generar conocimiento del mismo
en el espacio más allá de una estructura matemática. Con esta primera
identificación de los tres planos, al combinarlos obtuvo doce direcciones,
donde adicionó la figura de un cubo imaginario sobre una esfera que llamó icosaedro. La esfera es metáfora de
totalidad, los jungianos dicen qué: la psiquis, es un punto en una
circunferencia y por eso no nos conocemos realmente. Ubicando al cuerpo en
el centro y explorando las 12 direcciones muy definidas por las aristas del
cubo, descubrió que en el seguimiento lógico de esta figura, surgían múltiples
posibilidades para accionar, era la visión del hombre contenido en el mundo.
Las 12 direcciones
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Plano
Sagital Derecho e izquierdo
SD+SI
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Plano Transversal
Arriba y debajo
TA+TD
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Plano
Frontal
Adelante y detrás
FA+FD
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12 Direcciones
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Plano
Sagital Derecho e izquierdo
SD+SI
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SD+TA+TD
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SD+FA+FD
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SI+TA+TD
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SI+FA+FD
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Plano Transversal
Arriba y debajo
TA+TD
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TA+SD+SI
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TA+FA+FD
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TD+SD+SI
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TD+FA+FD
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Plano
Frontal
Adelante y detrás
FA+FD
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FA+SD+SI
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FA+TA+TD
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FD+SD+SI
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FD+TA+TD
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En su teoría se iniciaron las categorizaciones del movimiento que definió como: movimiento central (MC) y periférico (MP). En el espacio del Icosaedro,
la diagonal (Neigung)
o línea proveniente del centro del cuerpo a los vértices del cubo
corresponderían a una importante
producción de movimientos que simbolizaban en sus formas, expresiones
dramáticas del hombre. De este modo, el icosaedro
permitiría expandir la metáfora del adentro y el afuera. El hombre comenzó a
teatralizarse como un ser entre abierto.
Metáforas asociados al movimiento en los planos que teorizó como regla semántica del movimiento.
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DIAGONALES
CRUZADAS
Son conformadas por
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SD+TA+FA
SD+TD+FD
SI+TA+FA
SI+TD+FD
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Lento
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Prolongado
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Rápido
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DIAGONALES
Oposiciones del movimiento
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SD+TA+FA
SD+TD+FD
SI+TA+FA
SI+TD+FD
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SD+TA+FA
SD+TD+FD
SI+TA+FA
SI+TD+FD
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SD+TA+FA
SD+TD+FD
SI+TA+FA
SI+TD+FD
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Centrípeto Opresión
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Centrífugo Liberación
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Metáfora de la fuerza y el
caos
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Adicionalmente
Laban, sumó categorizaciones como: recoger
que es la ejecución de movimientos centrípetos que parten de las extremidades
de los miembros (brazos-piernas) y confluyen hacia el centro del cuerpo
como movimiento de repliegue y la otra
categoría, dispersar que es la ejecución de movimientos centrífugos que
parten del centro del cuerpo y fluyen hacia las extremidades superiores e
inferiores (brazos y piernas) y fuera del cuerpo (espacio periférico). Esto
para el análisis de Hexentanz, es
clave porque está estructurado en movimientos que tienen su origen en lo
central para abarcar lo periférico en la fuerza de sus brazos.
Adentro y afuera: una inferencia al sentido místico del movimiento
Señalamos
algunas coincidencias que relacionaron al movimiento con la numerología. En ese
orden de ideas, si permutásemos las doce direcciones dentro del Icosaedro, el
cuerpo se volvería un espiral dentro del mismo: Pudiéndose enumerar cada
relación direccional con el cubo y los tres planos, esta figura vorágine de la
torsión del cuerpo tiene analogía al principio de los Números Áureos[1],
si sumásemos cada numero del espiral dentro de la figura geométrica,
observaremos que el movimiento promueve fuerzas asociadas a las emociones y al
control técnico del equilibrio. En otro sentido y permítannos otra inferencia
interesante; Laban era judío y para la tradición judía, D-os, es innombrable,
posee setenta y dos nombres que lo enuncian como una aproximación finita a lo
infinito de su esencia. Las direcciones dentro del Icosaedro en la fuerza del espiral sumaban setenta y dos, un número
sagrado para los judíos: Laban, una metáfora de la divinidad vuelta movimiento.
Mary Wigman. El Expresionismo en la Danza -
Luciérnaga
Dice
Paul Ricoeur (2001), que la historia de
la metáfora esta sostenida sobre una paradoja histórica. Sobre esto
queremos señalar que Ricoeur le da a la metáfora un valor de consenso que es lo
necesario para generar las referencias. Igualmente en muchos casos la metáfora
del movimiento no era elaborada desde
una preconfigurada metáfora del texto, tenía doble sentido en el expresionismo:
del texto al cuerpo y del cuerpo al texto. Se transfiguraba en una especie de
creación de movimientos metaforizados que tienen su propia autonomía en el
doble sentido descrito y que el acto del coreógrafo era ir captando cada
impulso motriz a la par de ir situando el sentido de la metáfora sobre su
cuerpo o desde el cuerpo para elaborar una narrativa de la creatividad: su
estética crítica. Ante una metáfora del texto, la significación no era el
resultado de las significaciones del texto, sino del movimiento que era una
metáfora transformada.
La
danza entonces es la transformación de una metáfora viva alimentada en los sentidos de sus expresiones
que se direccionan a algo (Richtung), sí lo que surge como resto es
la imagen de un movimiento que la ha transformado y transferido para volverla
poética: parafraseando a Barthes, sería como decir el Puntum del cuerpo. Se iniciaba en el expresionismo la observación
al movimiento como principio ontológico
para teatralizar el cuerpo en la experiencia de un movimiento genuino, algo encarnado desde el sujeto y para el sujeto,
movimiento paradójicamente estructurado en el mundo interior pero codificado en
las formas corporales muchas veces ya establecida por la técnica del movimiento
expresivo. Nacía con esta vanguardia la primera
mirada a la autonomía de los cuerpos danzantes: característica ésta de
la danza posmoderna.
La metáfora
de la danza entonces, está mucho más allá de la metáfora del texto porque
destruye el horizonte lingüístico, quizás en términos semánticos lo que
intentamos es afirmar como el expresionismo alemán en la acción de un fraseo
corporal fundamentaba el movimiento del espíritu en los ejemplos del cambio de ritmo, repeticiones o fuerza del
gesto ubicado siempre como un verbo (acción) ubicado al final de una secuencia
coreográfica. Así, en analogía al idioma alemán, planteamos esta afirmación que
es esencial en el presente TFM: se promovía aquella sentencia de la
antropología que dice: uno baila como habla.
[1] Se trata de un número que posee muchas propiedades
interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como
relación o proporción. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras
geométricas como en las partes de un cuerpo, y en la naturaleza como relación
entre cuerpos, en la morfología de diversos elementos tales como caracolas,
nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas,
proporciones humanas, etc.











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