martes, 1 de octubre de 2013

Fotos Semana 3. La Poesia con las 4 palabras












De mi Tesis de Maestría en Estudios Avanzados en Filosofía del Arte en la Universidad de Salamanca les dejo este fragmento del capítulo 1 que argumenta los comentarios de la clase de hoy sobre Rudolf Von Laban.



 Plano sagital que lo divide en derecha (SD) e izquierda (SI).
 Plano frontal que lo divide en adelante (FA) y detrás (FD).
 Plano transversal que lo divide en arriba (TA) y debajo (TD).
(SD) (SI) + (FA)  (FD) + (TA) (TD).
Laban Inició una lógica de la acción en plena conexión con los sentidos y la direccionalidad del cuerpo con la intensión de generar conocimiento del mismo en el espacio más allá de una estructura matemática. Con esta primera identificación de los tres planos, al combinarlos obtuvo doce direcciones, donde adicionó la figura de un cubo imaginario sobre una esfera que llamó icosaedro. La esfera es metáfora de totalidad, los jungianos dicen qué: la psiquis, es un punto en una circunferencia y por eso no nos conocemos realmente. Ubicando al cuerpo en el centro y explorando las 12 direcciones muy definidas por las aristas del cubo, descubrió que en el seguimiento lógico de esta figura, surgían múltiples posibilidades para accionar, era la visión del hombre contenido en el mundo.
Las 12 direcciones

Plano
 Sagital Derecho e izquierdo
SD+SI
Plano Transversal
Arriba y debajo
TA+TD
Plano
Frontal
Adelante y detrás
FA+FD





12 Direcciones
Plano
Sagital Derecho e izquierdo
SD+SI

SD+TA+TD
SD+FA+FD
SI+TA+TD
SI+FA+FD
Plano Transversal
Arriba y debajo
TA+TD
TA+SD+SI

TA+FA+FD
TD+SD+SI
TD+FA+FD
Plano
Frontal
Adelante y detrás
FA+FD
FA+SD+SI
FA+TA+TD

FD+SD+SI
FD+TA+TD

En su teoría se iniciaron las categorizaciones del movimiento que definió  como: movimiento central (MC) y periférico (MP). En el espacio del Icosaedro, la diagonal (Neigung) o línea proveniente del centro del cuerpo a los vértices del cubo corresponderían  a una importante producción de movimientos que simbolizaban en sus formas, expresiones dramáticas del hombre. De este modo, el icosaedro permitiría expandir la metáfora del adentro y el afuera. El hombre comenzó a teatralizarse como un ser entre abierto. 



Metáforas asociados al movimiento en los planos que teorizó como regla semántica del movimiento.


DIAGONALES
CRUZADAS
Son conformadas por
SD+TA+FA
SD+TD+FD
SI+TA+FA
SI+TD+FD

Lento
Prolongado
Rápido
DIAGONALES
Oposiciones del movimiento
SD+TA+FA
SD+TD+FD
SI+TA+FA
SI+TD+FD
SD+TA+FA
SD+TD+FD
SI+TA+FA
SI+TD+FD
SD+TA+FA
SD+TD+FD
SI+TA+FA
SI+TD+FD
Centrípeto Opresión
Centrífugo  Liberación
Metáfora de la fuerza y el caos





Adicionalmente Laban, sumó categorizaciones como: recoger que es la ejecución de movimientos centrípetos que parten de las extremidades de los miembros (brazos-piernas) y confluyen hacia el centro del cuerpo como  movimiento de repliegue y la otra categoría, dispersar que  es la ejecución de movimientos centrífugos que parten del centro del cuerpo y fluyen hacia las extremidades superiores e inferiores (brazos y piernas) y fuera del cuerpo (espacio periférico). Esto para el análisis de Hexentanz, es clave porque está estructurado en movimientos que tienen su origen en lo central para abarcar lo periférico en la fuerza de sus brazos.

Adentro y afuera: una inferencia al sentido místico del movimiento


Señalamos algunas coincidencias que relacionaron al movimiento con la numerología. En ese orden de ideas, si permutásemos las doce direcciones dentro del Icosaedro, el cuerpo se volvería un espiral dentro del mismo: Pudiéndose enumerar cada relación direccional con el cubo y los tres planos, esta figura vorágine de la torsión del cuerpo tiene analogía al principio de los Números Áureos[1], si sumásemos cada numero del espiral dentro de la figura geométrica, observaremos que el movimiento promueve fuerzas asociadas a las emociones y al control técnico del equilibrio. En otro sentido y permítannos otra inferencia interesante; Laban era judío y para la tradición judía, D-os, es innombrable, posee setenta y dos nombres que lo enuncian como una aproximación finita a lo infinito de su esencia. Las direcciones dentro del Icosaedro en la fuerza del espiral sumaban setenta y dos, un número sagrado para los judíos: Laban, una metáfora de la divinidad vuelta movimiento.
Mary Wigman. El Expresionismo en la Danza - Luciérnaga


Dice Paul Ricoeur (2001), que la historia de la metáfora esta sostenida sobre una paradoja histórica. Sobre esto queremos señalar que Ricoeur le da a la metáfora un valor de consenso que es lo necesario para generar las referencias. Igualmente en muchos casos la metáfora del movimiento no era  elaborada desde una preconfigurada metáfora del texto, tenía doble sentido en el expresionismo: del texto al cuerpo y del cuerpo al texto. Se transfiguraba en una especie de creación de movimientos metaforizados que tienen su propia autonomía en el doble sentido descrito y que el acto del coreógrafo era ir captando cada impulso motriz a la par de ir situando el sentido de la metáfora sobre su cuerpo o desde el cuerpo para elaborar una narrativa de la creatividad: su estética crítica. Ante una metáfora del texto, la significación no era el resultado de las significaciones del texto, sino del movimiento que era una metáfora transformada.
La danza entonces es la transformación de una metáfora viva  alimentada en los sentidos de sus expresiones que se direccionan a algo (Richtung), sí lo que surge como resto es la imagen de un movimiento que la ha transformado y transferido para volverla poética: parafraseando a Barthes, sería como decir el Puntum del cuerpo. Se iniciaba en el expresionismo la observación al movimiento como principio  ontológico para teatralizar el cuerpo en la experiencia de un  movimiento genuino, algo encarnado desde el sujeto y para el sujeto, movimiento paradójicamente estructurado en el mundo interior pero codificado en las formas corporales muchas veces ya establecida por la técnica del movimiento expresivo. Nacía con esta vanguardia la primera  mirada a la autonomía de los cuerpos danzantes: característica ésta de la danza posmoderna. 



La metáfora de la danza entonces, está mucho más allá de la metáfora del texto porque destruye el horizonte lingüístico, quizás en términos semánticos lo que intentamos es afirmar como el expresionismo alemán en la acción de un fraseo corporal fundamentaba el movimiento del espíritu en los ejemplos del  cambio de ritmo, repeticiones o fuerza del gesto ubicado siempre como un verbo (acción) ubicado al final de una secuencia coreográfica. Así, en analogía al idioma alemán, planteamos esta afirmación que es esencial en el presente TFM: se promovía aquella sentencia de la antropología que dice:  uno baila como habla.


[1] Se trata de un número que posee muchas propiedades interesantes y que fue descubierto en la antigüedad, no como “unidad” sino como relación o proporción. Esta proporción se encuentra tanto en algunas figuras geométricas como en las partes de un cuerpo, y en la naturaleza como relación entre cuerpos, en la morfología de diversos elementos tales como caracolas, nervaduras de las hojas de algunos árboles, el grosor de las ramas, proporciones humanas, etc.

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